Le estás cogiendo el gusto a eso de esconderte. Nadie sabe de tu juego. Solo juegas tú. Tú sola. Es una buena terapia eso de estar tras la ventana de tu habitación, a las tantas. Mirando al cielo y sin ver ni una sola estrella. Notando el frío en cada poro de tu piel. Son esas noches en las que solo entra la luz del mal tiempo por tu tragaluz. El saber que estás rodeada de gente y que todos yacen en el séptimo sueño. Ni lápiz. Ni papel. Ni colores. Ni inspiración. Ni (realmente) con ganas de exprimir las pocas neuronas que te quedan. Vivir el ser y el estar en su máxima expresión. Pocas veces puedes disfrutarlo. Ahora, literalmente, estas tú y el eco de tu existencia.
Hay quien nace con ese don y hay quien nace desdonado. Tanto uno como otro, hay que saberlo sobrellevar. Suerte.
[canción de uno de los grupos del panorama español, que con cada acorde te provoca pequeñas descargas de ritmo con pizcas de adrenalina. Son mi cuenta pendiente.]
[No es bueno dejar a los perturbados a su libre albedrío. No es sano para el perturbado dejarse llevar por el trazo. Pueden rozar la mediocridad. Pueden colar como bohemios. Todos contentos. Si al menos las palabras fueran suyas... ...tiran de Benedetti. Siempre es él.]
Hacia nada que estabas pasando una calor insoportable bajo la tienda de campaña en pleno mes de julio y saboreando la mieles de la excitación constante. Tampoco volverías hacia atrás. Sabes que se repetirá. Y quién sabe qué más puede pasar...
Pero no sé por qué. El invierno agudiza mi tacto. Puede que sea ese efecto psicotrópico que esconde el helor.Mis recuerdos en estas fechas son puro contacto. Al margen de las lucecitas de colores que adornan cada rincón de la ciudad y ese hilo musical navideño torturador que te acompaña constantemente a cada paso que das, que más bien produce el efecto contrario en mi, te apetece acortar distancias. Notar. Memorizar. Recordar.
Me siento imbécil. El ser humano es el único que tropieza más de una vez (ya no digo "dos veces") con la misma piedra. Y lo mejor de todo, es que sé que en el futuro no muy lejano, volveré a tropezar. Aunque siempre mantienes la esperanza de que mientras ves como tus morros se aproximan al suelo, alguien te agarre. La mantengo. Pero creo que ni con señales de humo se percata. Soy imbécil.
[dibujo de hace millones de años, ni me acordaba de él. Ni va con el tema en cuestión.]
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